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La iluminación

Cultivar en indoor es básicamente poner el sol arriba de tus plantas durante la cantidad de horas al día que el cultivador quiera. Es decir, sustituimos la energía que las plantas en forma natural toman del sol por una luz artificial, cuya lámpara estará fabricada con alguna de las diferentes tecnologías existentes.
Las más conocidas y tradicionales son el halogenuro metálico para la etapa de vegetativo y el sodio para floración. Esas dos tecnologías existen hace mucho tiempo en el mercado y hoy compiten con otras más nuevas como como los led, el cmh o lec que es un halogenuro de cerámica (tecnología diferente). Sin entrar en el debate de cual es mejor o peor, lo que se debe buscar como objetivo es lograr la mayor luminosidad posible en el espacio que vamos a utilizar para así lograr flores grandes y duras. Pero hay que tener en cuenta el espacio para definir la luz y cuando hablamos de espacio es no sólo los metros cuadrados de piso sino también la altura. Hay luces muy potentes que son inviables de
usar en cuartos bajos.
Los resultados de tu cosecha dependen tanto de la luz como de los nutrientes (y su correcta aplicación), pero no termina ahí el camino a tener buenas flores. Tenemos que poder controlar también temperatura y humedad, primero en tu cuarto de cultivo, luego en tu lugar de secado.

Temperatura y humedad

Estas dos variables son críticas para lograr que la planta pueda absorber en forma óptima los nutrientes.
A temperaturas muy frías se puede prolongar el tiempo que el sustrato está húmedo e ir generando dificultades en la absorción de nutrientes por variación en el nivel de ph que habrá en el sustrato y es decir disponibilidad de nutrientes que la planta puede absorber. A temperaturas altas la planta puede requerir una nutrición mucho más continua al tiempo que estaremos evaporando terpenos.
La humedad también es importante gestionarla ya que mucha humedad en floración nos puede traer problemas como la aparición de hongos, mientras que la baja humedad (usualmente vinculada a temperaturas elevadas) facilita la propagación de la temible araña roja.

Secado

Consideramos un resultado exitoso cuando se logran flores sabrosas, ricas de consumir, para ello, un proceso de secado adecuado es crítico. Se puede arruinar un excelente cultivo si no se seca en forma adecuada. Esto es así porque una flor retiene su olor, técnicamente sus terpenos, si éstos no se evaporan y para esto es clave la temperatura (entre 17 y 22 grados) , la humedad (entre el 50% y el 60%) y luminosidad lo más reducida posible del lugar de secado un cuarto a oscuras es el ideal.
Si llegaste hasta acá, ya tienes conocimiento de los conceptos básicos que te van a ayudar a lograr esas flores que tanto quieres y que podrás mostrar con orgullo. Ahora es turno de plantar.
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