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La decisión de emprender un cultivo en indoor, es como atravesar una puerta a un mundo apasionante donde el cultivador logra estar en continuo contacto con sus plantas sin depender de las estaciones (primavera/verano) y así alimentarse de conocimiento sin fin y flores maravillosas hasta que se apague la luz.
Pero como todo, para lograr los objetivos es necesario tener en cuenta cuales son los conceptos básicos que debemos conocer para avanzar rápidamente en la obtención de buenos resultados. El pasaje de un resultado bueno a  uno excelente lo da la experiencia, pero empezar sabiendo algunos conceptos acorta el camino y reduce las frustraciones, por eso esta breve guía sobre qué hay detrás de buenas flores y resinas.

El cultivador

No hay cultivo exitoso que no haya tenido detrás un cultivador que, como poco sea dedicado. La dedicación se compone de tiempo y atención, que en el caso de un cultivador, deben estar puestos en entender qué hacemos con la planta y como ella se desarrolla con lo que  hemos hecho.
Nadie, ni el más fumón de los cultivadores nació sabiendo, es decir que si le dedicamos tiempo a la planta vamos a ir incorporando experiencia y sapiencia, los que serán claves para la mejora continua en los resultados. La buena dedicación excede lo que es el tiempo de relación con la planta (nutrirla y observarla) e incluye aprender sobre los conceptos básicos (pero también avanzados) que debemos entender.
Querer cultivar sin querer dedicarle tiempo a la planta es dejar los resultados en manos de la suerte, y en ese caso alimentamos las chances de frustrarnos.
Algunos conceptos básicos que todo buen cultivador debe conocer son PH, EC, temperatura del agua, temperatura del ambiente, humedad, composición de los nutrientes que utiliza, luminosidad o cantidad de luz por espacio. En lo que refiere a PH (potencial de hidrógeno), se debe saber que es una medida que refiere a la disponibilidad de alimentos para la planta. Es decir que tan fácil la planta podrá absorver los alimentos. Nuestra planta absorbe de forma óptima los nutrientes cuando trabajamos en el entorno de ph  6 (ácido).  Variaciones a la suba o la baja dependen de la técnica del cultivo y necesidades puntuales de nutrición, pero en el entorno de 6 siempre tendremos buenos resultados. Dejamos para otra entrega entrar en los pormenores de las otras variables, pero alentamos al lector a que no nos espere y vaya en busca de esa información en otros sitios o consultado con otros colegas.

La genética

Definir qué genética cultivar es una tarea a la que debe destinarse un rato si se quieren tener buenos resultados. Hay que tener claro qué es lo que buscamos de nuestras flores para así saber qué variedad elegir.
Brevemente podemos decir que hay que tener claro qué tipo de sabor queremos, cuanto tiempo  estamos dispuestos a esperar para que termine la floración y qué cantidad esperamos producir. Estas son tres variables esenciales que debemos determinar para escoger una genética que nos acerque a lo que buscamos. Recordar que siempre hay probabilidad de que la genética nos defraude, pero también de que nos sorprenda y que por suerte no te tienes que casar con una y podes querer varias al mismo tiempo.

La técnica de cultivo

Actualmente es viable desarrollar distintas técnicas de cultivo en espacios de 1mt2 y que además son facilmente escalables a cultivos medios o grandes.
La más conocida y fácil es la turba. Es como la versión mejorada de lo que la gente llama plantar en tierra, pero con varias diferencias, entre las que destaca la aireación que otroga la turba (sobre todo la turba rubia) y el mucho mayor drenaje comparado con la tierra del jardín. El cultivo en turba es un buen inicio en la vida del cultivo porque es un sustrato que brinda la posibilidad de obtener buenos resultados prescindiendo de la medición de ph (siempre que trabajemos con agua blanda). Esto es así porque la turba otorga a la planta un mayor efecto de rebote a la variación del potencial de hidrógeno (ph) si se lo compara con otras técnicas con sustratos inhertes (Coco, arlita) o técnicas hidropónicas (aeroponía, lana de roca).  Es decir, cuando se cultiva en turba la planta puede lidiar con variaciones  medianas o chicas del nivel de PH del riego sin afectar la planta (al menos considerablemente).
Luego de definir qué tipo de cultivo, debemos saber si queremos usar nutrientes o sólo regar con agua. Si sólo queremos regar con agua, debemos tener un sustrato muy rico ya que la planta sólo comerá lo que tenga en él. Si estamos dispuestos a fertilizar con el riego, entonces se debe saber si queremos trabajar con nutrientes minerales o biológicos/orgánicos. Elegir entre uno y otro es necesario ya que no se suele recomendar el mix de nutrientes de una y otra familia. Cuando hablamos de nutrientes nos referimos a nutrientes base (los que contienen NPK), no a los aditivos que son los que mejoran la absorción de los mismos. Recordamos que siempre que se opte por utilizar productos para nutrir la planta, es recomendable seguir las guías que da su fabricante y salvo que se tenga bastante conocimiento sobre la interacción entre nutrientes, evitar mezclar productos de distintas marcas ya que eso puede generar resultados no buscados/nocivos para nuestro cultivo.
1 Comentario
  1. Esteban González Castillo 1 año

    Me interesa y me llama mucho la atención todo este tema,me encanta!
    Me gustaría conocer y aprender mucho sobre todo este gran y lindo tema!

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